La transición hacia las energías renovables y el proceso de descarbonización son imparables. Como quedó patente en la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP26, que se celebró en Glasgow, el sistema energético que hasta ahora conocíamos tiene fecha de caducidad y pasa por el desmantelamiento de los combustibles fósiles. Solo así será posible reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y revertir el cambio climático.
En este proceso las energías verdes tienen un papel fundamental que seguirá incrementándose en los últimos años mediante la investigación, la innovación y una cada vez más creciente competitividad.
¿Qué son las renovables?
Las energías renovables son aquellas que se obtienen de fuentes naturales e inagotables. Su bajo impacto medioambiental, que permitiría reducir drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero, las convierte en el eje de las políticas encaminadas a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Existen varios tipos de energías renovables, dependiendo del elemento natural que ayude a producirlas. Entre ellas, la más destacada es la solar, que aprovecha la radiación electromagnética procedente del sol para crear energía. Se divide en energía solar fotovoltaica (la que proviene de la luz del sol) y energía solar térmica (proviene del calor del sol). Es una de las renovables con mayor proyección de crecimiento, especialmente en aquellos países que disfrutan de muchos días y muchas horas de sol al año.
Además de la energía solar, existen las siguientes energías renovables:
- Energía eólica: es la energía que se obtiene del viento por el movimiento que este provoca al mover las palas de un aerogenerador.
- Energía hidráulica o hidroeléctrica: es la energía que aprovecha el movimiento del agua de los ríos y otras corrientes de agua dulce.
- Energía geotérmica: aprovecha el calor del interior de la corteza terrestre.
- Energía mareomotriz: la energía que se obtiene del movimiento de las mareas.
- Energía undimotriz u olamotriz: aprovecha el movimiento de las olas.
- Biomasa y biogás: la energía que se extrae de restos orgánicos.
- Bioetanol: combustible orgánico apto para la automoción que se logra mediante procesos de fermentación de productos vegetales
- Biodiésel: combustible orgánico para automoción, entre otras aplicaciones, que se obtiene a partir de aceites vegetales
Ventajas de las renovables
La transición energética para revertir el cambio climático pasa ineludiblemente por el desarrollo de las energías renovables y una progresiva descarbonización. Los avances en investigación y las crecientes inversiones han convertido a las renovables en energías fiables, rentables y cada vez más competitivas, en contraposición a la volatilidad de los precios que experimentan los combustibles fósiles.
Son inagotables, no cuentan con reservas limitadas como el gas, el petróleo o la energía nuclear, lo que las convierte en un elemento esencial de un sistema energético sostenible que no amenace el futuro del planeta.
Por otra parte, es inestimable su papel como elemento de transformación en las sociedades en vías de desarrollo en tanto que reducen la dependencia energética de países exportadores de combustibles fósiles. Su carácter autóctono permite obtener energía de algún recurso renovable (viento, sol, agua, materia orgánica) prácticamente en cualquier parte del planeta.
Las renovables cuentan además con un marco político muy favorable para su completa implantación. Existe, en general, un clima de consenso internacional para impulsar la transición hacia una economía baja en carbono por el futuro sostenible del planeta.
¿Cuáles son las expectativas de futuro?
En este contexto, la transición energética experimentará en los próximos años una aceleración exponencial que situará a las renovables como principales fuentes de energía en todo el mundo. Según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la participación de las renovables en el suministro eléctrico global pasará del 26% en 2018 al 44% en 2040, y proporcionarán dos tercios del incremento de demanda eléctrica registrado en ese período. Las principales protagonistas de este fenómeno serán las tecnologías fotovoltaica y eólica.
El papel de las renovables se hace aún más significativo si cabe si se tiene en cuenta que, de acuerdo con la AIE, la demanda mundial de electricidad aumentará un 70% hasta 2040 -elevando su participación en el uso de energía final del 18% al 24% en el mismo periodo-, espoleada principalmente por regiones emergentes (India, China, África, Oriente Medio y el sureste asiático).
La energía solar fotovoltaica jugará un rol fundamental en esta transición energética. El ‘European solar photovoltaic (PV) market outlook 2021’, publicado por Wood Mackenzie, prevé que un 20% de toda la energía producida en Europa en 2050 procederá de la tecnología solar fotovoltaica, con España y Alemania a la cabeza.
Para producir toda esta energía, prosigue el informe, las instalaciones fotovoltaicas tendrán una tasa de crecimiento medio anual de un 10% hasta el final de la década.
El papel de GRS
Será un proceso en el que jugarán un papel fundamental epecistas como GRS, con un pipeline de desarrollo de 3.758 MW y de construcción de 2.228 MW, y una increíble proyección internacional con presencia en los principales mercados estratégicos (Australia, Oriente Medio, etc.).
En 15 años de experiencia en proyectos de construcción de plantas fotovoltaicas y su conexión a la red, GRS ha liderado la instalación de un total de 116 plantas en 18 países de los cinco continentes. Sus instalaciones suman 2,4 GW de energía solar, una producción que evita la emisión de 3 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.