Rentabilidad, menos preocupaciones, garantía de excelentes resultados. Esa sería la respuesta rápida a la pregunta que planteamos en el título de este artículo, cuáles son las ventajas de un contrato EPC en un proyecto fotovoltaico. Sin embargo, estas afirmaciones requieren un análisis en profundidad para demostrar por qué es más efectivo invertir en renovables mediante una modalidad de contrato cada vez más extendida y en la que el secreto es contar con el respaldo de una compañía experimentada.
Los proyectos EPC son aquellos en los que el cliente encarga a un contratista la ejecución completa de la obra, desde el diseño de ingeniería hasta su puesta en marcha. Esta vinculación entre ambas partes se extiende frecuentemente a una fase siguiente, las tareas de operación y mantenimiento durante la vida útil de la instalación.
Las siglas EPC responden a las palabras inglesas Engineering, Procurement and Construction (ingeniería, adquisición y construcción) y hacen referencia a proyectos que se conocen también como ‘llave en mano’. El contratista asume la responsabilidad de los servicios de ingeniería, la adquisición de los materiales, la contratación de los equipos y la ejecución de la obra, entre otras tareas, de modo que entrega el proyecto preparado para ser explotado por el cliente.
Ventajas de los proyectos EPC
La modalidad EPC para acometer cualquier tipo de instalación de energías renovables cuenta con numerosos beneficios para los inversores y es especialmente ventajosa para quienes tienen poca experiencia o conocimiento del sector. Entre las ventajas de la modalidad EPC podríamos destacar las siguientes:
- El cliente necesita invertir menos tiempo y recursos en el proyecto que si lo hiciera él mismo. El hecho de contar con un único interlocutor en las diferentes fases le facilita las cosas.
- Requerir un equipo único reduce los costes y permite establecer un importe cerrado de antemano.
- Es más sencillo asegurar plazos de finalización, ya que todo depende de una sola empresa, que suele asumir compensaciones en caso de incumplimiento.
- La modalidad EPC permite un mayor control de los riesgos al haber menos partes implicadas.
- La posibilidad de contratar las tareas de operación y mantenimiento (O&M) con la misma empresa cuenta con la ventaja de que, al conocer su propia instalación a la perfección, puede prevenir y solventar con mayor facilidad posibles imprevistos.
- Las empresas epecistas suelen tener un alto nivel de especialización en todas las fases del proceso y una red de aliados estratégicos que facilitan su labor.
Qué incluye un contrato EPC
Los contratos EPC suelen coincidir en un gran número de aspectos, aunque varían en función de las necesidades de cada proyecto y se adecúan a lo que acuerden ambas partes. A grandes rasgos, estas son las tareas que regulan habitualmente este tipo de acuerdos:
- La ingeniería básica y la ingeniería de detalle.
- La tramitación de algunos o de todos los permisos necesarios para acometer la obra, así como para la puesta en marcha de la instalación. El epecista puede ocuparse también de solicitar las subvenciones disponibles para impulsar instalaciones de energía renovables.
- La adquisición o el suministro, en caso de que el epecista sea también fabricante, de los materiales y la maquinaria necesarios para acometer el proyecto.
- El transporte de dichos materiales hasta la planta.
- La realización de las obras civiles que se requieran.
- La puesta en marcha (commissioning) de la instalación.
- Las tareas de O&M de la planta al menos durante el periodo de garantía, que suele variar entre 1 y 3 años, para asegurar que cualquier posible defecto en la instalación puede ser subsanado por el contratista sin problemas para el cliente. En ocasiones, si ambas partes están satisfechas, este vínculo se alarga temporalmente.
Qué se le debe exigir a un buen epecista
Teniendo en cuenta el conjunto de responsabilidades que se le exige a una empresa especializada en proyectos EPC, elegir al contratista ideal pude suponer un reto para un inversor que no esté familiarizado con el sector fotovoltaico o el sector energético, en general.
Sin embargo, hay unos requisitos mínimos que pueden ayudar a encontrar al socio ideal para que el proyecto solar sea un éxito y que se pueden resumir en los siguientes:
- Experiencia en el sector. Debe tratarse de una compañía que conozca las oscilaciones del mercado, los posibles aliados estratégicos y los últimos avances tecnológicos.
- Profesionales cualificados. No solo es necesario que disponga del mejor equipo de trabajadores, sino que tenga herramientas y recursos para formar a trabajadores locales. Además, es importante que por su experiencia esté familiarizado con la normativa laboral de la zona en la que opera.
- Seriedad y fiabilidad. La labor de un buen epecista está avalada por casos de éxito y por la opinión favorable de clientes anteriores.
- Integración de todos los servicios en la medida de lo posible. No siempre es sencillo, pero si existe la posibilidad de contratar a una empresa con capacidad de producción propia se facilitará el suministro y el cumplimiento de los plazos, incluso en momentos de inestabilidad en el sector.
Pocas empresas en el mundo cuentan con esa cualidad de integrar todo lo necesario para desarrollar las distintas fases de un proyecto. En el caso de GRS, pertenecer a Grupo Gransolar le permite contar con el respaldo de la ISE en la ingeniería, así como del fabricante de seguidores solares PV Hardware y la empresa integradora de baterías E22. Gracias a este factor diferenciador, puede ofrecer a sus clientes precios más ventajosos, garantías en los procesos de logística, tareas de mantenimiento optimizadas, etc.